Por
Mario Góngora H.
En la práctica, la única forma de estudiar a la humanidad es estudiando al hombre (de la Real Academia Española: “Hombre: Ser animado racional, varón o mujer”).
Sus ambiciones, sus deseos materiales, sus sueños, sus oraciones, son reacciones humanas que tenemos que analizar, para entendernos mejor. Todo aquello que se relacione con el corazón y con la mente humana tiene que despertar nuestro interés, pues gran parte del gusto por la vida está en nuestra habilidad de identificar y distinguir todo lo bueno que existe en todos, aún en las personas más humildes y aparentemente insignificantes.
La humanidad ha llegado a grandes alturas, principalmente en lo referente a tecnología, aunque haya empezado siendo un ángel y terminado en muchas instancias en un monstruo, reflejado en la falta de caridad, de compasión y de interés por los demás, así como en el hacedor de guerras y los más horribles crímenes y torturas.
Mientras la humanidad conserve un egoísmo razonable relacionado con el mejoramiento individual, lo que trae consigo un mejoramiento colectivo, podrá conservar cierto nivel de paz basado en dicha prosperidad.
El hombre se enfrenta en la actualidad a muchísimos obstáculos, pero viendo hacia el pasado, el hombre perseguía y era perseguido en tal forma por otros humanos y por fieras, que tal estrés acabaría prematuramente con el hombre moderno. Sin embargo, teniendo tantas cosas materiales a disposición, muchos se han quedado sin nada por quererlas poseer todas.
Tarde o temprano, el hombre recibe lo que merece. Y es cierto que con frecuencia somos tratados injustamente, pero si ponemos en una balanza todo aquello que nos achacaron sin ser cierto, así como todo lo bueno, y por otro lado ponemos todo lo malo que hicimos, encontraremos que recibiremos según lo merecido.
Mucho de lo que debemos lo pagamos en esta vida, y los golpes que hemos recibido casi siempre han sido merecidos y sirvieron el propósito de darle un sentido práctico a nuestra vida.
Durante nuestra existencia, hemos tenido muchas más oportunidades de las que hemos aprovechado, pero a pesar de todo, hemos podido mejorar esta vida un poco cada vez que lo hemos intentado, unos a través del arte como la música, la pintura, la escritura, o el trabajo.
La humanidad cuando es oprimida, lo es por los que están en el poder, no por sus vecinos; así como al menos la mitad de las cosas que unos dicen de otros, no son ciertas, pero nuestra capacidad para mejorarnos depende de nuestro poder de cambiar nuestra naturaleza, principalmente al poder cambiar nuestros pensamientos.
