(QUE SE INICIÓ UNA NOCHE BUENA)
Segunda parte
Espero que esta historia tomada de unas notas que dejó mi abuelo Nabor, nos sea de ayuda e inspiración para todos los que iniciamos este nuevo año con nuevas esperanzas, expectativas, anhelos y entusiasmo.
“Mi fortuna está hecha, he estado leyendo una extraña historia y desde entonces siento que mi porvenir está asegurado. Esta historia hará tu fortuna también, todo lo que tienes que hacer es leerla, no tienes idea de lo que con ella lograrás; todo conseguirás cuando la sepas, todo lo vuelve tan sencillo como el abecedario. Tan pronto como te posesiones de su verdadero significado, tu éxito es seguro. Esta mañana era yo un andrajo humano en el basurero metropolitano, sin embargo, esta noche no me cambio ni por un millonario… “
Esto que a primera vista es un disparate, no lo es, porque el millonario ha agotado ya su entusiasmo, mientras que el mío está rebosante.
Me sorprende, le contesté, sospechando en mi interior que Bretón había estado bebiendo algún licor. ¿Por qué no me cuentas esa historia? Ya lo creo que te la contaré, como espero contarla al mundo entero.
Es verdaderamente extraño que historia tan maravillosa haya permanecido tanto tiempo sin ser apreciada. Esta mañana me moría de hambre, no tenía quien me fiara ni una comida y seriamente intenté recurrir al suicidio. Varios trabajos que había llevado a los periódicos para su publicación, me fueron devueltos, desechados esta mañana. Me puse a escoger entre suicidarme por algún medio violento o lentamente por hambre. Entonces encontré la historia y la leí. No puedes imaginarte mi transformación. Todo cambió instantáneamente, mi querido amigo. Ahí tienes la explicación de todo lo que notas en mí.
Pero dime, ¿cómo es esa historia? Déjame terminar. Esos mismos dibujos que me fueron rechazados, los llevé a otros periódicos y todos fueron aceptados inmediatamente. Bueno, y ¿puede esa historia hacer por otros lo que ha hecho por ti? ¿crees que pueda beneficiarme a mí, por ejemplo? ¿Beneficiarte?, ¡cómo no!, escucha y te la diré, aunque realmente era mejor que la leyeras. Sin embargo, te la contaré lo mejor que yo pueda. Empieza así:
El mesero nos interrumpió en ese momento para decir a Bretón que le llamaban por teléfono, y el artista abandonó la mesa con una palabra de excusa. Cinco minutos después salió precipitadamente y sin acordarse de mí. Ni yo ni ninguno de los concurrentes al restaurant recordamos que alguna vez haya sido llamado por teléfono Bretón, y el haberlo sido ahora lo consideré como una prueba sustancial del cambio de sus circunstancias.
Como un mes después de esta entrevista y cuando yo casi la había olvidado ya, me encontré una noche con Noriega, un antiguo compañero de escuela y reportero de un diario. ¡Hola viejo!, ¿Qué tal te trata el mundo? Fue su saludo.
Así, así, le contesté tristemente; en cambio tu revelas prosperidad, cuéntame cómo ha sido ese cambio. Conmigo todo va saliendo a pedir de boca ciertamente. ¿Conoces a Bretón? Todo se lo debo a él. Yo estaba arruinado, pensando en la morgue y quien sabe que mas y buscándote para pedirte prestado a fin de pagar la renta de mi cuarto, cuando encontré a Bretón…(CONTINUARÁ).
