¿Y DÓNDE ESTÁ LA RAZÓN?
Por Mario Góngora H.
El PRI recientemente aprendió una dura lección, que el que aferra a creer solamente lo que le gusta y no está dispuesto a aceptar otras realidades, lo paga caro. Descubrió que no todo se resume en intereses de poder y dinero. Nunca tuvo en cuenta escuchar, al menos de vez en cuando, lo que no quiso creer: la posibilidad del hartazgo ciudadano de su partido y lo que representa, sobre todo en sus altos niveles de corrupción.
En realidad, ya la mayoría caímos en cuenta que la verdad absoluta no la tiene nadie. Ni nuestras verdades son totalmente completas, así como no lo son los errores de nuestros opositores.
El pensar que nadie tenía la razón sino ellos, fue fundamental para su derrota. Además, nos trajo un desequilibrio a nivel nacional
El deseo de los hombres a nivel mundial ha sido el de tener un gobierno de verdad, respetuoso de todos, siempre bajo un verdadero sistema de justicia. Y los ciudadanos ya hemos comprobado que el aceptar un credo político equivocado nos hace tanto daño como consumir arsénico en cantidades mortales. La ciudadanía se ha dado cuenta que lo que realmente necesita por parte del gobierno es que este deje de mentir, de prometer todo aquello que ya sabemos nunca cumplirá. La verdad nos dará gobiernos confiables. Y en esta verdad está la razón de la existencia de todas las libertades.
Cundo no tenemos pan en la boca, o por otro lado no queremos trabajar, nuestro pensamiento se radicaliza, pero cuando empezamos a prosperar nos volvemos conservadores. Ser radicales nos trae la barbarie. El conservadurismo, nos lleva a la convivencia civilizada. Y no se trata de querer lo viejo solo por ser viejo y ha funcionado antes, sino de conservar e intensificar solo aquellas virtudes que nos hagan bien, de cualquier época que fueren.
Uno de los más grandes problemas que tenemos los humanos es cómo deshacernos de las cosas pasadas, de lo que ya no funciona, aún de lo que nos ha causado daño. Es como el tejido de nuestro cuerpo. No puede haber continua formación de nuevos tejidos en el cuerpo, a menos que los tejidos viejos vayan desapareciendo. Tampoco habrá mejoramiento en nuestro carácter, ni en nuestras empresas, si no podemos eliminar todo aquello que ha perdido su utilidad.
El progreso pleno y hasta la felicidad se encuentran detenidos por los desperdicios y obstáculos del pasado. Y es precisamente uno de los obstáculos para el crecimiento y para alcanzar la felicidad; es el tomar como punto de partida las costumbres y tradiciones ya caducas, descuidando todas las oportunidades presentes. Pero recordemos que no todo lo nuevo es bueno….
La razón se encuentra en aceptar que el país ya no necesita más promesas, más mentiras, más sobornos, ni acuerdos con el hampa. Simplemente en que necesita más honradez, en hablar con la verdad.
