¿JUBILARSE?

¿JUBILARSE?
Por
Mario Góngora H.

Quizá sea si le gusta o no el trabajo a uno, pero la jubilación es material para las funerarias.
Ahorrar es prudente, aunque no siempre se puede, pero guardar dinero con el único propósito de retirarse puede ser un grave error.

Quien se ha habituado al trabajo y se ha mantenido alerta, ejercitando su mente y su cuerpo, no debe dejar de trabajar a ninguna edad. Y así, siendo el progreso algo inevitable, el hombre no debe sentarse a descansar, porque en el mismo instante que se detiene, se convierte en un simple estorbo, tanto para la sociedad, así como para sus mismos familiares. El retiro con abundante inactividad, estando en condiciones para trabajar, es asegurar una muerte prematura.

Es importante saber reconocer que luchar constantemente por algo y por alguien manteniendo nuestra atención y nuestro placer por hacer nuestro trabajo es totalmente saludable. Si dejamos de hacerlo, sufrimos estados depresivos y morimos en vida.

Necesitando el hombre ejercitar su mente y su cuerpo, en ninguna cosa se practica mejor que en el trabajo. Hablar, leer y ver televisión no es suficiente.

El principio de sugerir el trabajo después de “haber trabajado muchos años” es sencillo: todas y cada una de nuestras facultades claman por hacer algo. El cerebro de mantenerse pensando, proyectando, organizando, imaginando, razonando, comparando y decidiendo. Si se le niegan estas oportunidades para convertir sus emociones en hechos, necesita crearlas artificialmente, por eso los que no trabajan tienen que leer, jugar, viajar, sacar chismes de los demás, y así cualquier cosa que sustituya su trabajo. Los músculos y articulaciones necesitan también “trabajo” y cuando no se los damos, sufrimos deterioro físico, mental y enfermamos con lo que seguramente nos llevará a visitar a nuestros ancestros. Las personas más sanas y felices son las que trabajan, hoy, todos los días y toda la vida.

Uno de los principales pecados de la humanidad es el ocio por la sencilla razón de aumenta la miseria. Si alguien recibiera un peso por cada hora que pierde cada habitante en nuestro estado, en pocos días su fortuna rebasaría la del gobernador saliente.

La indolencia y la disipación tienen que traerle a todos los sufrimientos correspondientes. Las leyes del trabajo son fundamentales e inmutables. Todos los sistemas económicos y todas las propuestas de izquierda o de derecha no cambiarán la realidad, de que el que trabaja, vivirá mejor que el que no lo hace. El que ama su trabajo tiene que sobresalir sobre el que solamente trabaja por su sueldo y que procura hacerlo lo menos posible.

“Lo que no se mueve, se oxida. Los jubilados que una vez retirados de la circulación, de una vida laboral activa, se sienten raros, desorientados, sin saber qué hacer y pasan la mayor parte del día sentados, medio amodorrados, aburridos, tristes y melancólicos, qué duda cabe, que su envejecimiento se acelera y se puede convertir en patológico”. (demayores.com).