UN ERROR CULTURAL
Por
Mario Góngora H.
Prosperar sin trabajar? ¡Imposible! Quienes toman el descanso al principio, guardan el fatiga, el cansancio, para el final.
El progreso de un país lo brindan los trabajadores, no los que inventan todo tipo de excusas para no trabajar y que con frecuencia son alentados en su pereza por algún gobierno. Creer que podemos vivir del gobierno o algún gobernante es un verdadero error cultural. Terminamos atenidos a lo que se les ocurra darnos, y además, ¡estaremos agradecidos! y seguiremos votando por ellos.
Para lograr la prosperidad no se necesita nada radical, sino volver a tener el sentido común de trabajar más, de desperdiciar menos; de contar con menos políticos corruptos. Un concepto cultural adecuado sería: Contar con fe en nosotros mismos y en nuestros proyectos, contar con iniciativa, prever mejor las cosas, y contar con integridad. Únicamente lo que ganamos con nuestro esfuerzo honrado será capaz de aprovecharnos y enriquecernos. El éxito no se mide por lo que es, sino por lo que hacemos para conseguirlo.
El cambio cultural debe poder contemplar que lo difícil no es encontrar trabajo para la gente, sino al contrario, encontrar gente para el trabajo.
Así mismo, siempre debemos considerar que de nosotros depende hacer el trabajo de buena o de mala gana; si lo hacemos como personas libres o como esclavos. Un país no es rico por sus recursos naturales, lo es por al carácter industrioso y trabajador de sus ciudadanos. Decimos que México es un país muy rico, pero a pesar de sus innegables ventajas naturales ya no produce siquiera para muchas de sus necesidades más apremiantes. Así no podemos decir que somos ricos.
Es de pensarse y es irónico que las naciones donde más abundan los recursos naturales y las materias primas son casi siempre las más pobres del mundo. Solo podemos concluir que no hay peor pobreza que la riqueza que no se sabe aprovechar. Este es un grave error cultural.
La prosperidad individual y la general dependen de nuestros pensamientos y de que nuestras acciones sean constructivas. El principal error cultural, y el principal motivo de que las cosas no mejoren es que todo se quiere arreglar a base de no trabajar; e intentar prosperar sin trabajar equivale a sacar pollos de huevos de cocodrilo.
El dinero no es la única causa ni siquiera la más importante para trabajar. Hay ambiciones más altas. El trabajo es amable con quienes lo aman y sumamente rudo con sus detractores. A estos últimos apenas y les paga un salario, pero a los primeros, además de brindarles las más grandes satisfacciones, les da cuanto necesitan.
Nuestra cultura debe contemplar y saber que lo que libera el alma es el trabajo con un propósito determinado, y mientras más alto el propósito, mejores satisfacciones tenemos. El amor que le ponemos a nuestro trabajo es el que más perdura. En vez de trabajar toda nuestra vida para vivir, es mejor trabajar para vivir toda nuestra vida.
