LAS DROGAS

LAS DROGAS

Problema de seguridad y salud pública.

Por

Mario Góngora Hernández

¿A qué se refieren cuando hablan de legalización de las drogas?

 Como ocurre con el alcohol, si alguien consume alguna sustancia en la vía pública podrá ser remitido ante un juez, y se hará acreedor a alguna sanción. De la misma manera, como con el alcohol, si alguien conduce un vehículo o maneja maquinaria pesada bajo el influjo de algún estupefaciente, invariablemente será remitido ante las autoridades, siempre y cuando se supere la impunidad.

En México, el consumo de estupefacientes que era un problema de salud, ahora es también de seguridad pública. Ejemplos los tenemos ahora. En la Cd. de México un fulano casi mata a un joven que comía tacos cuando de pronto es atacado con un ladrillo en la cabeza; otro aparente adicto con un garrote con clavos ataca en  el centro de la ciudad de Chihuahua a un ciudadano causándole lesiones, la semana pasada.

¿Deben prohibirse todas las drogas?  La mayoría parece coincidir en que solamente la mariguana y otros cannabionides no, aunque los violentos parecen ser consumidores de mariguana. Algunos otros agregan en su listado al peyote y hongos alucinógenos. Pero las drogas duras como la cocaína, los opiáceos o las anfetaminas muy pocos las defienden.

El negocio del crimen organizado no son las drogas, sino el crimen en sí. Es decir, el negocio del crimen organizado es todo aquello que es ilegal. Si antes su principal actividad era la venta de estupefacientes, ahora se dedican también a la piratería, al secuestro, a la trata de personas, de niños, a la prostitución, al chantaje, al huachicol, al tráfico de armas, etc.

Este domingo CNN presentará un documental sobre el uso de la marihuana en el tratamiento del autismo. Y sabemos de otros beneficios como en su uso para la artritis. Sin embargo, cada día se manifiestan más algunos delitos violentos que casi siempre quedan impunes ante la política de “amor” del presidente: “abrazos (besos) y no balazos”

Detrás de la propuesta de legalización de la mariguana, y otras “drogas blandas”, se esgrimen diversas justificaciones, que bien podrían agruparse en dos tipos: Primero, las justificaciones liberales: aquellos que defienden su consumo como una cuestión de libertad personal, equiparándola a la cafeína, nicotina, alcohol u otros estupefacientes legales. Segundo, muy en boga estos días, como una efectiva medida para combatir al crimen organizado, asumiendo que ello representaría mermar considerablemente los ingresos de los narcotraficantes.

Francamente, el argumento de la seguridad pública puede ser un mito. En primer lugar, la legalización de la mariguana mermaría los ingresos por concepto de la propia mariguana, pero no afectaría en lo más mínimo el mercado ilegal de los demás estupefacientes como la cocaína, las anfetaminas, etc., y creo que podemos anticipar que los narcotraficantes abandonarán la producción de cannabis para enfocarse en otros estupefacientes, pero lo dudo.