¿PARA QUÉ TRABAJAMOS?

Por Mario Góngora H.

Trabajar solamente para vivir es insatisfactorio y aburrido. Es como un lento suicidio donde mantenemos el cuerpo vivo y el alma muerta. En lugar de trabajar para vivir, es mejor vivir para trabajar, pues vida y el trabajo son la misma cosa.

Todos queremos tener mayores ingresos y trabajar menos, pues pensamos que esto nos permitirá mejor diversión, mejores alimentos, mejor ropa, mejor casa y mucho más progreso. Y pues sí, todos tenemos derecho a todas estas cosas, pero solo en la medida de nuestros esfuerzos, y nunca contando con que estas cosas en sí, constituyen la dicha y la felicidad.

El pensar que el hecho de trabajar menos y recibir más dinero nos hará más felices, es como observar cómo es que no hace más feliz a un canario enjaulado el que le ofrezcamos las mejores golosinas, y aceptemos que cante menos.

El secreto está en trabajar y encontrar placer en ello. Y actualmente no somos capaces de trabajar más de siete horas diarias porque nos falta voluntad para hacerlo. Y en realidad es mejor así, pues nada bueno saldrá de un producto manufacturado de mala gana, pues no está en las masas el progreso global, sino en el individuo. El cansancio, la fatiga es más cosa de la mente que del cuerpo. No se trata tanto del agotamiento, sino de la monotonía del trabajo.

Los que trabajan solamente por lo que reciben en dinero y nada más, son los que siempre se lamentan de no tener la suerte que otros tienen. Y gran parte del problema está en que en algunas empresas están los que se dicen trabajadores, supervisores o gerentes, pero son los que se dan la buena vida y tratan con aire de superioridad a los que sudan para mantenerlos.

Las percepciones actuales de los trabajadores con mucha frecuencia nos muestran la ceguera del mundo por los verdaderos valores. Se paga mucho por lo que vale poco y viceversa. Dichas percepciones sirven muy seguido solo para llenar el estómago, y muchas veces a medias; mejor que para llenar el cerebro o el corazón del trabajador. A muchos les gusta más adornar el cuerpo y tener el espíritu en harapos.

En este mundo, hay joyas que van a dar a la basura y basura que se vende como joyas preciosas. Hay gente muy valiosa mendigando el pan y farsantes ególatras y engreídos viviendo en palacios. Lo superfluo gritando, lo espiritual hablando en voz baja y en secreto. Tarde o temprano comprenderemos que los verdaderos Principios son eternos mientras que los que algunos llaman buena fortuna y éxito se lo lleva el viento.

Existe una gran desigualdad de capacidad y de carácter entre los hombres, y por consiguiente, es natural que haya desigualdad en la retribución, la cual debe guardar alguna proporción con los servicios prestados.

Juego y trabajo deberían ser una sola cosa. Para que resulte fructífero, es necesario hacer del trabajo una diversión, un placer. Es como un niño, que nunca se cansa de jugar.