Por
Mario Góngora H.
Nuestra imaginación es ese maravilloso pincel con el que pintamos nuestra realidad. Y no solamente es esa herramienta con la que concientemente creamos nuestra vida, sino una especie de base a través de la cual podemos recibir inspiración y creatividad.
Más allá de ser una fuerza creativa dirigida por nosotros mismos, también es una de las puertas para obtener las soluciones de nuestros problemas y la inspiración para nuestras nuevas ideas, todo esto, a través de lo que llamamos intuición, que se describe como “aquel conocimiento que es directo e inmediato, sin intervención de la deducción o del razonamiento”. Generalmente una persona relaciona esa información con experiencias previas guardadas en su inconsciente.
A través de nuestra imaginación abrimos el portal para desarrollar nuestra perspicacia, nuestra principal aliada para llegar a nuestro óptimo potencial. Nuestra imaginación es clave en el desarrollo de nuestra intuición e involucra proactivamente, nuestros sentidos internos.
Nuestros canales de percepción intuitivos—nuestro sentido visual, el sentido auditivo y el aspecto sensorial que derivan en esa sensación de espontáneamente “conocer” las cosas, pueden ser accesados a través de esa capacidad que tenemos los seres humanos de discernir la verdadera naturaleza de alguna situación o experiencia. Es esa percepción de sentir o ver aquello que se esconde detrás de las cosas, dándonos la capacidad de la percepción intuitiva. Y esto se logra más fácilmente en procesos de relajación o meditación, de preferencia con la meditación “Tummo”
Cuando cultivamos nuestros sentidos a través de la imaginación, principalmente a través de ejercicios de relajación, incrementamos nuestra capacidad de visualización, teniendo un acceso más espontáneo al logro de nuestras metas.
Al desarrollar nuestras habilidades intuitivas, logramos enriquecer nuestra vida con una guía y una iluminación espiritual pocas veces percibida con anterioridad. En segundo lugar, desarrollamos nuestras habilidades para imaginar en una forma más cercana a los procesos creativos para obtener resultados prácticos, reales y tangibles.
Quizá lo más fabuloso es que nuestra intuición nos ayuda a expandir los límites de nuestra personalidad.
Nuestra imaginación nos permite imaginar sonidos, sabores, visiones y el aspecto kinésico o sensorial, y generamos nuestra manifestación de las realidades que deseamos obtener. Lo más fabuloso es que nuestra mente inconsciente no reconoce la diferencia entre lo que imaginamos y lo que es real. En lugar de enfocarnos en nuestros problemas, imaginemos mejor los resultados deseados y con este proceso podemos involucrarnos en todo aquello que para nosotros significa éxito, e inclusive una mejor salud.
