LAS VIRTUDES

Por
Mario Góngora H.

Dice un diccionario que “una virtud es una cualidad humana que permite a quien la posee, tomar y llevar a término las decisiones correctas en las situaciones más adversas para cambiarlas a su favor. El virtuoso es el que está en camino de ser sabio, porque sabe cómo llegar a sus metas sin pisar las de los otros, porque pone a los demás de su lado y los lleva a alcanzar un objetivo común. El virtuoso es el que sabe remar contra la corriente”.

Las virtudes se consideran cualidades positivas, y se oponen a los vicios. Entre ellas podemos encontrar la fe, la esperanza, la caridad, la prudencia, la fortaleza, la justicia y la templanza, la paciencia, la benignidad, la bondad, el altruismo, el pacifismo, la compasión, la cortesía, la constancia, la generosidad, la honradez, la modestia, la humildad, la cooperación, la tolerancia, la empatía, la sabiduría, la amabilidad y muchas más.

Las virtudes son el patrimonio moral del hombre, y si las tenemos, nos llevan a comportarnos bien en toda circunstancia. Nadie nacemos buenos o malos, pero recibimos la capacidad y la opción para hacer de nosotros lo que deseemos, pues las virtudes no nos caen del cielo por casualidad; solo las encontramos si las buscamos y luego las hacemos nuestras. Podemos ser mejores o peores de lo que ya somos por naturaleza.

Una de las cosas que más funciona en nuestra contra es desconocer, o peor aún, ignorar nuestras capacidades. Nuestra capacidad es casi siempre superior de lo que suponemos. Es mucho más fácil fracasar por desconocer dicha capacidad que por no conocer nuestras debilidades o limitaciones.
La vida es digna de ser vivida hasta que deseamos con pasión adquirir todas las virtudes posibles. En realidad no son los años los que nos dan la experiencia para ser virtuosos. Son nuestro pensamiento y el aprendizaje; el conocimiento. Al acumular años, ya que nos enfrentamos a diferentes etapas de nuestra vida, siempre necesitamos nuevas experiencias y no estar aferrados solamente a las del pasado. No importa cuánto vivamos, pues nadie sabemos todo lo que el otro sabe y para aprender algo de los demás, necesitamos acercarnos a ellos.

Las grandes virtudes tal como las grandes lecciones de la vida, nos llegan como producto de retos y desgracias., pues las dificultades son nuestras buenas amigas y están ahí para probar nuestra perseverancia y nuestra fe. Prueban nuestra paciencia y la existencia de nuestra esperanza,

Para ser virtuosos necesitamos considerar que en ocasiones, es necesario sufrir para lograr algo, para convertirnos en alguien más. La adquisición de las virtudes es el único camino para ser verdaderamente libres, maduros, dueños de las propias acciones. Libres de drogas, de alcohol, de tabaco, de egoísmo y de codicia.

Todos debemos darnos la oportunidad de buscar todas las virtudes y hacerlas nuestras.