TENER O SER

Por
Mario Góngora H.

¿Qué será mejor, tener lo que queremos tener, o ser quien debemos ser?

Para conseguir todas las cosas materiales que queremos, podemos hacer lo mismo que el hampa hace, sin embargo, para ser lo que debemos ser, nos tenemos que atener a nosotros mismos en relación a ciertos principios y valores. Lo material que conseguimos, es solo una adquisición por medios legales o ilegales de tal o cual cosa, pero para alcanzar lo que debemos ser, tenemos que crecer en carácter y en espíritu, y estos son solo nuestros.

El hombre superior no es el que tiene lo material, sino el que es quien realmente debe ser. El que ha crecido en carácter. Y al que le falta este carácter, se desploma tan pronto le falta el apoyo de lo material, del dinero.

Para ayudar a los demás, el hombre primero necesita ser capaz de ayudarse a sí mismo, pues el que trabaja para sí mismo, trabaja para los demás. Además, cada persona es lo que piensa de sí misma en lo más profundo de su conciencia. Generalmente es la duda que llevamos en nuestro corazón la que nos impide llegar a donde nos llaman nuestros anhelos y nuestras aspiraciones. Es la falta de confianza en nosotros mismos. “Las cosechas se pierden, los amigos fallan, el amor muere, los sueños se disipan; pero algunos nunca pierden la confianza en sí mismos”, y estos son los que llegan realmente a ser.

Si queremos ser y también tener, debemos internamente creer que la prosperidad nunca es producto de la caridad, ni de la delincuencia, sino del trabajo, de ser industriosos, de producir. El trabajo no es solamente algo noble de por sí, sino que satisface nuestras necesidades mejor que la holgazanería. El trabajo es algo noble porque nos satisface internamente mejor que robar o extorsionar.

Muchos se oponen a la reforma laboral porque prefieren el tener que el ser. Prefieren que solo algunos hagan el trabajo de otros aparte del propio. Actualmente unos hacen más de lo que les corresponde porque otros están haciendo menos de lo que les toca. Siempre habrá quien quiera vivir a costa de los demás bajo los argumentos de ‘logros sindicales’ o ‘prestaciones de ley’ y no quieren perder su modus vivendi.

Todos los seres humanos tenemos nuestras capacidades latentes para ser quien debemos ser. El descubrirlas una a una, da lugar a que otras se vayan conociendo y aprovechando. Por lo general, la capacidad latente de cada hombre es muy superior a lo que él mismo supone. Y podemos afirmar que son muchos más los fracasos por no conocer nuestras capacidades que por conocer nuestras debilidades.

Méritos o desméritos presentes provenientes del pasado, son cosa muerta, pues el carácter no se mide por lo que el hombre fue, sino por lo que es. Los frutos se debe buscar en las ramas del árbol, no en sus raíces.