Por
Mario Góngora H.
Las oportunidades que tenemos en la vida pueden hallarse en todas partes en cualquier lado, a la vuelta de la esquina y hasta donde no hay esquinas. Pero lo que nos falta no son oportunidades, sino la habilidad y deseo de poderlas ver, intuir o sentir.
En la vida apenas caben las oportunidades; podrán ser grandes o pequeñas, pero tendrán la importancia adecuada para el que decida apreciarlas. Solo el perezoso cree que faltan oportunidades. Espera que solas lleguen a tocar la puerta y que soliciten ser aprovechadas. Solo tenemos que fijarnos en la historia de los hombres notables de todas las épocas y esto nos podrá convencer que nunca falta oportunidad para llegar a donde el hombre se propone llegar. Son tan abundantes como el oxígeno que respiramos. Las respiramos y no nos damos cuenta que existen.
Hace más de mil años antes de que Cristóbal Colón descubriera América, un sabio había dicho que era posible dar la vuelta al mundo, pero como eran las palabras de un soñador no se le hizo caso, nadie puso atención, y la posibilidad de hacer el experimento de navegar alrededor del mundo tardó muchísimos años más. (Dicho sabio griego que vivió en el Siglo III antes de Cristo, fue Eratóstenes, quién nació entre el 284 y el 275 antes de Cristo en Cirene y murió en Alejandría en el 194 antes de Cristo, es decir, hace 2.300 años. Él midió el perímetro de la tierra con un aproximación que aún hoy asombra ya que su resultado fue 39.614 kms. y el real con la tecnología actual es de 40.008 kms. Esto lo hizo más de mil setecientos años antes de Colón).
Siempre encontramos pretextos para llegar tarde, perder oportunidades y retardar nuestro progreso. Dejar lo seguro por lo eventual no siempre es una buena idea. Lo peor que podemos hacer es dejar un trabajo sin tener antes asegurado otro.
Tal vez no nos encontremos arriba de una mina de diamantes, pero la oportunidad para emprender algo se puede encontrar igualmente aquí que en otra parte. Solo se trata de saberla reconocer.
Si encontramos la oportunidad de generar valor en algo, aprovechémosla. El hacer dinero honradamente es una justa aspiración. Una cosa es cierta, los hombres (y mujeres) capaces normalmente generan más oportunidades que las que encuentran.
Si bien, una de las definiciones de “oportunidad” es “la circunstancia favorable o que se da en un momento adecuado u oportuno para hacer algo”, normalmente no “se dan”, se encuentran. Solo faltan oportunidades para que no las sabe buscar.
Generalmente cuando uno deja ir una oportunidad, pues estas no se pierden, simplemente se dejan ir, se gana una experiencia la cual también es valiosa.
Nunca olvidemos el dicho: “Nunca dejes pasar una oportunidad que te haga feliz a ti, aunque a los demás no les guste”.
